Pardo analiza así su trascendencia en nuestra música: "Son los últimos grandes que quedan. El resto, se camufla en la montonera. Cuando mueran, con ellos desaparecerán los grandes duetos que le dieron tanta grandeza a Colombia". * Gracias a invitación de la Fundación Musical de Colombia. Un concierto privado, una noche de locos Uno de los episodios más raros de la vida artística de Rodrigo Silva y Álvaro Villalba ocurrió un 24 de diciembre, en la década del 80. Los contrataron para una presentación privada en Leticia (Amazonas). A su arribo, los trasladaron a una gallera donde solo había dos contendientes, concentrados en su duelo de gallos finos. Uno de los hombres se levantó y les pidió 'El Barcino', del maestro Jorge Villamil. Terminada la interpretación, el gallero lo pidió de nuevo, una y otra vez. "No paren, que esa canción me trae buena suerte", les gritó. La cantaron por cinco largas horas, hasta que Silva, cansado, se le enfrentó: "Ya no joda más, vamos a cantar otra". No sabía que era uno de los hombres más buscados del momento: el narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, 'El Mexicano'. "Ni modo haberle dicho que no", dice Silva. el tiempo
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